El peluche, el objeto transicional de las emociones por excelenciaJuguete de estimulación indispensable, el peluche mantiene un vínculo permanente, consolador y familiar entre el niño y su medio ambiente: este objeto transicional da seguridad y tranquiliza al niño. Acurrucado contra él, el niño podrá tanto abrazarlo a voluntad como expresarle su enfado. De hecho, el famoso peluche permitirá canalizar perfectamente las frustraciones del niño. Servirá, por tanto, para filtrar sus emociones intensas, ya sean alegres o tristes. Su apego duradero es un signo revelador de la evolución del crecimiento del niño, especialmente en el plano psíquico. Así, le ayudará a separarse progresivamente de sus padres. Una jirafa, un conejo, un unicornio o una muñeca pueden hacer las veces de peluche; es imposible saber de antemano a cuál se apegará el niño sin poder separarse de él.El peluche simbólico, el primer juguete para el desarrollo sensorialEl peluche ocupa un lugar indiscutible en el podio de los regalos que se ofrecen con motivo del nacimiento de un bebé. El legendario osito de peluche, objeto de consuelo y calidez, se convertirá en el mejor compañero del bebé. Los peluches contribuyen al desarrollo de los cinco sentidos del bebé. La suave melodía de los peluches musicales favorece la calma a la hora de acostarse, por la noche o durante la siesta. Todos los peluches serán una buena compañía para el niño; tendrá donde elegir entre animales de granja, de la selva o criaturas imaginarias.