Imitar para desarrollar la imaginaciónA los niños les encanta, por encima de todo, reproducir lo que ven, imitar a las personas que les rodean, fingir ser otra persona. Se meten en la piel de diversos personajes y logran inventar situaciones, a cuál más original.Jugar a las tiendas, a la tienda de comestibles o al heladero les permite imaginarse en diversas situaciones. Hacen trabajar su imaginación creando sus propios diálogos, desarrollan su vocabulario al recordar lo que dicen los mayores cuando realizan estas acciones. Estos juegos de imitación pueden mantenerlos muy ocupados por sí solos, ya que entonces desempeñan varios papeles a la vez. O, por el contrario, esto favorece su socialización: los pequeños pueden invitar a sus amigos a compartir sus historias en torno a estos juguetes. Crecen compartiendo, intercambiando y se sienten orgullosos de poder imitar a sus padres o a los adultos que les rodean.Aprender divirtiéndoseCuando un niño juega a ser tendero, maneja dinero de juguete. Estas monedas y billetes le permiten practicar el cálculo y apreciar el valor de lo que compra. Evolucionará en un universo rico en descubrimientos: todo tipo de frutas y verduras que aprenderá a conocer al hacer de comerciante. También inventará sus propios objetos para vender o intercambiar.Intentará dirigirse a su interlocutor de manera formal, lo que le obligará a emplear palabras más sofisticadas, ya que los adultos hablan entre ellos de esa manera, y en su imaginación él es ese adulto. Con los juegos de tienda, el niño se mueve en un mundo en el que domina lo que hace, es responsable y se siente tan mayor como los adultos que ejercen este oficio.