Entre los juegos favoritos de los niños, las cocinitas son sin duda uno de los imprescindibles. Como momento clave del día a día, a las niñas y a los niños les encanta ponerse en el lugar de sus padres para preparar deliciosos platos.Desarrollar las habilidades motorasApilar platos, verter agua, manejar cuchillos, tenedores y cucharas, clasificar alimentos y cubiertos: estos gestos cotidianos que nos parecen tan sencillos y evidentes requieren, en realidad, una destreza que los pequeños deben aprender a dominar. Los diferentes elementos y materiales permiten al niño comprender las diferencias de peso, tamaño y capacidad. Utiliza y perfecciona su motricidad fina para llevar a cabo acciones de la vida cotidiana. Al jugar a imitar a los mayores, el niño desarrolla su sensación de autonomía y seguridad, recreando situaciones que le son familiares.Imitar la vida cotidianaPreparar una comida es sin duda una de las escenas más reproducidas por los niños. Desde el nacimiento, o casi, sus padres marcan en parte el ritmo de sus días con la preparación de desayunos, cenas y otras comidas. Gracias a sus cocinitas, el niño se pone en el lugar del adulto, descubre su mundo, lo imita y se convierte en protagonista absoluto de ese momento. Desarrolla su imaginación para proponer sabrosas combinaciones a sus padres, a sus amigos o a sus muñecas. Utiliza su memoria para organizar sus pensamientos y elaborar mentalmente una escena cercana a la realidad. Al imitar estos momentos cotidianos, el niño se abre al mundo y a los demás, y desarrolla su comunicación, su lenguaje y su paciencia.