Al cambiar su aspecto, el niño puede identificarse con un personaje al tiempo que se afirma y se expresa. Con nuestros disfraces de profesiones, el niño podrá imitar a un bombero, un policía, un médico, un astronauta, un cocinero o un jefe de obra, representar situaciones de la vida cotidiana o inventar sus propias historias.Un juego simbólicoActividad lúdica y casi mágica, el disfraz es un juego imprescindible a partir de los 3 años. Es una forma de que los niños se pongan en la piel de sus padres o de sus héroes, de atribuirse las cualidades de las profesiones que admiran e idealizan, y de experimentar el concepto de continuidad del yo: cuando se quita el disfraz, ¡el niño sigue siendo él mismo! Asumir el papel de médico, veterinario o bombero ofrece al niño la posibilidad de sumergirse en el mundo de sus héroes; su imaginación y su creatividad funcionan a pleno rendimiento para crear un alter ego. Disfrazarse también permite al niño afrontar y superar situaciones o miedos. Así, un niño que haya estado hospitalizado podrá transformarse en médico o enfermero y recrear las escenas de su estancia, lo que le permitirá restarle importancia y asimilarla plenamente.Motricidad fina, iniciativa y coordinaciónEste juego libre también ofrece a los niños la oportunidad de practicar gestos cotidianos y desarrollar aún más su motricidad fina: ponerse y quitarse la ropa, hacer nudos, atarse los cordones, abrocharse una chaqueta... Se requiere la destreza de pequeños y mayores para lograr su transformación. Disfrazarse también permite al niño tomar la iniciativa, sobre todo si el juego se realiza en grupo: cooperar, elegir accesorios para mejorar el disfraz, representar situaciones. Una oportunidad fantástica para crear, imaginar y divertirse descubriendo profesiones.